} -->

10 septiembre 2006

LECHE DE VACA, ARTICULO DE LA REVISTA DISCOVERY SALUD

Este articulo ha sido publicado por la Revista DISCOVERY SALUD hace pocos meses y aunque es un poco largo, merece la pena leerlo.


¿ES LA LECHE ANIMAL ADECUADA PARA EL CONSUMO HUMANO?

La leche animal y sus derivados -nata, natillas, yogures, helados, batidos, etc.- se encuentran actualmente entre los alimentos de mayor consumo del mundo. Se alaban sus propiedades nutritivas, lo ricos que son y lo imprescindibles que resultan para mantener los huesos sanos merced a su riqueza en proteínas, vitaminas y minerales, especialmente el calcio. 

Pero,¿es eso verdad o más bien se trata de productos no precisamente saludables que causan muy diversas patologías?

El ser humano es único en la naturaleza por múltiples razones destacando entre ellas el hecho de que se trata del único mamífero que ingiere leche procedente de otro animal pasado el periodo de lactancia. Y lo hace a pesar de saberse que la leche que produce cada mamífero es específica para su especie y que la naturaleza la ha hecho idónea para las necesidades de su cría y no para las de otra. 

Es más, la madre Naturaleza previó que los mamíferos -es decir, los animales que maman- obtengan la leche directamente de las mamas de sus madres sin contacto con agente externo alguno ya que se trata de una sustancia que se altera y contamina con gran facilidad. 

Los humanos, sin embargo, en el convencimiento de que es sano seguir tomándola siendo ya adultos hemos alterado hasta las leyes de la naturaleza para poder mantenerla en condiciones adecuadas de consumo. Y, sin embargo, son muchas las evidencias que indican que tan preciado líquido está detrás de muchas de las dolencias que hoy nos aquejan.

Obviamente la composición de cada leche varía en función del animal, de la raza, del alimento que haya recibido, de su edad, del periodo de lactancia, de la época del año y del sistema de ordeño, entre otras variables. Y si bien su principal componente es el agua su presunto interés nutritivo radica en que además contiene grasas (ácidos grasos saturados y colesterol), proteínas (caseína, lactoalbúminas y lactoglobulinas), hidratos de carbono (lactosa, fundamentalmente), vitaminas (cantidades moderadas de A, D y del grupo B) y minerales (fósforo, calcio, zinc y magnesio). Las proporciones dependen ya del tratamiento que se haya dado a la materia prima por lo que no contiene la misma grasa la "leche entera" que la "leche descremada" (vea el recuadro que se adjunta al respecto). 

Ahora bien, ¿es realmente saludable ingerir leche y productos lácteos? 

Porque no sólo son muchos los investigadores que discrepan de esa opinión sino que hay cada vez más estudios que cuestionan esa aseveración.

EL PROBLEMA DEL CALCIO....

La razón fundamental por la que los nutricionistas occidentales -no así los orientales- recomiendan tomar leche y sus derivados es porque la consideran muy nutritiva y especialmente rica en calcio agregando que la ingesta periódica de ese mineral es imprescindible para mantener la salud, sobre todo la de los huesos. Y en ese convencimiento muchas personas beben cantidades importantes de ella al punto de que algunas -es el caso de millones de norteamericanos- prácticamente la toman en lugar de agua. Sin embargo es precisamente en Estados Unidos, el mayor consumidor mundial de leche, donde más incidencia de osteoporosis hay entre su población. 

¿Alguien puede explicar razonadamente tan singular paradoja?

Lógicamente no puede extrañar que cada vez más expertos alcen su voz abiertamente afirmando que la leche y sus derivados no sólo no son alimentos adecuados para el ser humano sino que ni siquiera constituyen una buena fuente de calcio porque una cosa es la cantidad de ese mineral presente en ella y otra muy distinta su biodisponibilidad. Además está por ver si la necesidad de él que precisa el organismo es la que publicitan las empresas lácteas.

Resultan ilustrativos a ese respecto los resultados del estudio que con 78.000 mujeres de entre 34 y 59 años llevaron a cabo durante 12 años varios profesores de la Universidad de Harvard en Estados Unidos y que fue publicado en el American Journal of Public Health en 1997. Porque sus conclusiones desmienten la tesis de que un mayor consumo de leche u otras fuentes alimenticias de calcio por mujeres adultas las proteja de fracturas propias de la osteoporosis como son las de cadera o antebrazo.

También es interesante recordar el Proyecto Cornell Oxford-China de Nutrición, Salud y Medio Ambiente que se inició en 1983 con un estudio pormenorizado de los hábitos cotidianos de 6.500 habitantes de 65 provincias dispersas de la China rural ya que constituye una de las investigaciones más rigurosas y concluyentes efectuadas en materia de salud. Y ese trabajo demostró -entre otras cosas- que la leche animal desmineraliza a los adultos.

Es decir, se comprobó que las mujeres que no tomaban leche de vaca y su único alimento eran el arroz, los vegetales, la soja y sus derivados no padecían osteoporosis. Y que, sin embargo, si dejaban esa dieta e introducían la leche de vaca sus niveles de calcio bajaban y aumentaba la incidencia de esa patología.

Gracias a las investigaciones llevadas a cabo por el doctor John McDougall -médico nutricionista del St Helena Hospital de Napa (California, Estados Unidos)- sabemos también que la mujeres de la etnia bantú no toman leche pero sí calcio procedente de fuentes vegetales y, sin embargo, a pesar de que tienen una media de 10 hijos y los amamantan durante largos periodos no padecen osteoporosis.

Otro ejemplo de la relación entre leche y osteoporosis lo constituye el trabajo del doctor William Ellis, ex presidente de la Academia Americana de Osteopatía Aplicada, quien estableció que las personas que toman de 3 a 5 vasos de leche diarios presentan los niveles más bajos de calcio en sangre. Agregando que tomar mucha leche implica ingerir grandes cantidades de proteínas lácteas y éstas producen un exceso de acidez que el organismo intenta compensar mediante la liberación de minerales alcalinos.

En esa misma línea se expresa un estudio publicado en el American Journal of Clinical Nutrition que afirma que el exceso de proteínas de la leche es uno de los factores más importantes en el avance de la osteoporosis. En dicho estudio -publicado ya en 1983- se demostraba que hasta la edad de 65 años las mujeres que no toman leche y son vegetarianas tienen un 18% de pérdida de hueso mientras las omnívoras padecen una pérdida ósea del 35%.

Y estudios más recientes muestran que con una ingesta de 75 gramos diarios de proteína láctea se pierde más calcio en la orina del que se absorbe a través de la dieta.

A todo esto hay que añadir que la relación calcio/fósforo de la leche de vaca no es adecuada para el ser humano pues su contenido es demasiado elevado en fósforo y por eso su ingesta acidifica el organismo. Con las numerosas implicaciones negativas para la salud que ello implica.

LA OPINIÓN DE JEAN SEIGNALET

Como por otra parte ya publicó Discovery DSALUD en los números 78 y 79 también el finado doctor Jean Seignalet -hematólogo, inmunólogo, biólogo, catedrático de Medicina de la Universidad de Montpellier durante muchos años y autor de más de doscientas publicaciones en prestigiosas revistas médicas- denunció en su obra La Alimentación, la 3ª Medicina que muchas patologías y la proliferación actual de otras se debe básicamente a cinco razones: el consumo de cereales domésticos, la ingesta de leche animal y sus derivados, la cocción de los alimentos, el refino de los aceites y la contaminación alimenticia con la consiguiente carencia de vitaminas y minerales

Afirmando en lo que a la leche se refiere lo siguiente: "Muchas personas piensan que prescindir de la leche puede provocarles pérdida de calcio y problemas como la osteoporosis pues la televisión, la prensa y la mayoría de los médicos repiten que la solidez de los huesos depende de su cantidad de calcio y sólo el consumo diario de productos derivados de la leche puede aportarles en cantidad suficiente ese precioso calcio.

Sin embargo, yo digo firmemente que NO.

El peligro de la falta de calcio es una ilusión. Es cierto que la leche de vaca es rica en calcio pero una vez en el tubo digestivo humano la inmensa mayoría del mismo es precipitado en forma de fosfato de calcio y expulsado a través de las heces fecales. Sólo una pequeña parte es absorbida. 

El calcio asimilable es aportado en cantidad más que suficiente por los vegetales: hortalizas, legumbres secas, verduras, carnes crudas y frutos secos y frescos. Además el calcio es un mineral muy abundante en el suelo donde es recuperado por las raíces de las plantas. En definitiva, eliminar de la alimentación la leche animal no provoca carencia de calcio. Al contrario, el régimen hipotóxico -desprovisto de derivados de la leche- acompañado de magnesio y silicio bloquea 70 veces de cada 100 la evolución de la osteoporosis e incluso permite a veces recuperar parte del terreno perdido".

LA CASEÍNA DE LA LECHE

Mencionábamos al describir la composición de la leche que una de sus proteínas principales es la caseína. Pues bien, se sabe que el niño lactante asimila completamente las caseínas de la leche materna... pero no las de la leche de vaca. Tales proteínas sólo se digieren parcialmente por el efecto neutralizador de la leche sobre la acidez gástrica, indispensable para su ruptura.

¿Y qué efectos provoca esa sustancia viscosa que es la caseína animal en nuestro organismo?

Pues hay que decir que en algunas personas se adhiere a los folículos linfáticos del intestino impidiendo la absorción de otros nutrientes (de hecho la caseína se utiliza como pegamento para papel, madera, etc.). Además su hidrolización parcial tiene otras consecuencias. Por ejemplo, desembarazarse de sus residuos metabólicos supone un gasto energético suplementario para el organismo y puede provocar problemas inmunológicos. Así, en personas que presentan deficiencias de inmunoglobulinas IgA esta proteína pasa al torrente sanguíneo y genera gran variedad de reacciones autoinmunes (las mencionaremos más adelante al hablar de las enfermedades relacionadas con el consumo de leche). Y si tenemos en cuenta -como se recoge en un informe del Memorial Kettering Hospital de Nueva York (Estados Unidos)- que la deficiencia de antígenos IgA es uno de los problemas más comunes en cuanto a deficiencias inmunitarias el problema pasa a tener dimensiones mucho más preocupantes.

LAS GRASAS DE LA LECHE

La leche humana contiene 45 gramos de lípidos por litro de los que el 55% son ácidos grasos poliinsaturados y un 45% saturados. Y tiene, sobre todo, un elevado contenido en ácido linoleico, precursor de prostaglandinas y leucotrienos antiinflamatorios. En cambio la leche de vaca -la más consumida- contiene un 70% de ácidos grasos saturados y un 30% de poliinsaturados. 

Una estructura que favorece la formación de prostaglandinas y leucotrienos inflamatorios. Además ese 30% de poliinsaturados pierde sus propiedades cuando por efecto del calor -entre 40 y 45 Cº- se desnaturalizan y ya no pueden ser precursores de sustancias antiinflamatorias. Por lo que la leche tratada para poder ser consumida es ¡una sustancia 100% inflamatoria!

Por otra parte la pasteurización y la homogeneización provocan que las grasas saturadas atraviesen las paredes intestinales en forma de pequeñas partículas no digeridas lo que inexorablemente aumenta los niveles de colesterol y grasas saturadas en sangre. Además el contenido en colesterol de la leche es superior al de otros alimentos famosos por ser ricos en ese elemento. De hecho algunos países ya han retirado la leche de la lista de alimentos fundamentales para la dieta porque se ha observado que los niños que acostumbran a tomar varios vasos de leche al día tienen sus arterias en peores condiciones que los que no la toman

Una información que, curiosamente, no parece haber llegado a Estados Unidos pues según su Departamento de Agricultura casi el 40% de la comida diaria que ingieren los norteamericanos consiste en leche y/o productos lácteos. Lo cual significa que un estadounidense medio toma diariamente sólo con los productos lácteos 161 miligramos de colesterol. Y eso es tanto como ingerir ¡53 lonchas de tocino al día! Y luego se extrañan de que la cuarta parte de la población norteamericana sea obesa o padezca sobrepeso.

Añadiremos finalmente un dato importante que aporta el ya mencionado doctor John McDougall: en el afán por aumentar sus ventas la industria lechera relaciona el contenido de grasa de la leche... con el peso. Lo que le permite decir que la de vaca contiene "sólo" un 2% de grasa por cada 100 gramos. Y, claro, dicho así parece que estemos hablando de un producto bajo en grasa. Sin embargo debemos entender que el 87% de la leche es agua por lo que si descartamos ésta el porcentaje real de grasa sobre la sustancia sólida es mucho mayor. ¡Y no hablemos ya de la leche condensada!

LA CARGA HORMONAL

Conviene saber también que la leche contiene aproximadamente 59 tipos diferentes de hormonas -pituitarias, esteroideas, adrenales, sexuales, etc.- siendo las más importantes las hormonas del crecimiento cuya acción, unidas a la riqueza proteica de la leche de vaca, hacen posible el rápido crecimiento de los terneros de forma que en breve plazo llegan a doblar su peso. Y es evidente que los humanos no tenemos precisamente esa necesidad. Además niveles elevados de esa hormona, unidos a otros tóxicos, se consideran hoy causa de la aparición de diversas enfermedades degenerativas.

Hay que añadir a ese respecto que resulta kafkiano tener que reseñar que ya en 1994 la Food and Drug Administration (FDA) -es decir, la agencia del medicamento norteamericana- aprobó que la compañía Monsanto usara la Hormona Recombinante de Crecimiento Bovino (rBGH) -también conocida como bovine somatotropin o rbST- para aumentar la producción de leche en las vacas entre un 10 y un 25%. Porque según se publicó en The Ecologist en 1998 "el uso de rBGH incrementa los niveles de otra hormona proteica -el factor de crecimiento 1 tipo insulina (IGF-1)- en la leche de las vacas. Y dado que el IGF-1 es activo en los humanos -causando que las células se dividan- algunos científicos piensan que una ingesta de leche tratada con altos niveles de rBGH podría dar paso a la división y crecimiento incontrolados de células en los humanos. En otras palabras: cáncer". De hecho son tantos los peligros potenciales de esa hormona que su uso está prohibido actualmente en Canadá y la Unión Europea así como en otros países.

La profesora Jane Plant, sobre cuya ilustrativa experiencia personal hablamos en el recuadro adjunto y que es autora del libro Your life in your hands (Tu vida en tus manos), explica en él que el IGF-1 es además especialmente activo durante la pubertad y el embarazo. 

En el caso de las niñas púberes -explica- esta hormona estimula el tejido de la mama para que crezca. Y durante el embarazo ensancha los tejidos mamarios y los conductos de la leche materna para favorecer la lactancia. Agregando con rotundidad: "Niveles altos de esta hormona incrementan hasta tres veces el riesgo de padecer cáncer de mama o de próstata por parte de quienes consumen tanto la leche como la carne de las vacas lecheras. Y en contra de la afirmación de que la pasteurización la destruye entiendo que la caseína evita que eso ocurra y que la homogeneización facilita que la IGF-1 alcance el torrente sanguíneo. Asimismo, los propios estrógenos que se añaden a la leche bovina son otro de los factores que estimulan la expresión nociva de esta hormona y que, indirectamente, acaban provocando la aparición de tumores".

TÓXICOS EN LA LECHE

Debemos añadir que la leche puede además estar contaminada por productos químicos, hormonas, antibióticos, pesticidas, pus procedente de las mastitis -tan frecuentes en la vacas ordeñadas permanentemente-, virus, bacterias, priones... Sin olvidar que hoy se "enriquece" tanto la leche como los productos lácteos con aditivos, vitaminas y minerales sintéticos, semillas, plantas, frutas, proteínas, ácidos grasos... En algunos casos, por cierto, con grasa de animales distintos. Con lo que uno puede estar ingiriendo leche de vaca enriquecida con grasa de cerdo... sin saberlo.

¿Y cuáles son las sustancias tóxicas que con más frecuencia puede uno encontrarse en un vaso de leche de vaca, la más consumida? 

Pues son éstas:

Metales y plásticos. El equipo utilizado en la explotación ganadera para obtener, conducir o almacenar la leche puede contaminarla. De hecho se ha llegado a detectar en ella hierro, cobre, plomo, cadmio, zinc, etc., o sus aleaciones. Lo que puede provocar una actividad catalítica nefasta sobre las reacciones de oxidación que se producen en ella.

Detergentes y desinfectantes. Hablamos de formol, ácido bórico, ácido benzoico, sales alcalinas, bicromato potásico, etc., sustancias que se emplean en la limpieza y desinfección del material que se pone en contacto con la leche. Su uso está justificado ya que el agua por sí sola es incapaz de arrastrar los restos de materia orgánica y destruir las bacterias que contaminan las instalaciones y que pueden pasar a la leche.

Pesticidas y fertilizantes. En la comida que se da a las vacas se pueden encontrar compuestos químicos con los que se ha procurado tanto el incremento de las cosechas como su mejor conservación. En este grupo se incluyen acaricidas, nematicidas, fungicidas, rodenticidas y herbicidas. Compuestos químicos -DDT, dieldrin, lindano, metoxiclor, malation, aldrín, etc.- que pueden ocasionar cáncer.

Micotoxinas. Procedentes del alimento que se da a las vacas cuando éste está contaminado por mohos, muy especialmente por el aspergillus flavus.

Antibióticos y otros fármacos. Actualmente se emplean de forma habitual en el tratamiento y prevención de las enfermedades infecciosas y parasitarias de las vacas pero pueden pasar a la leche contaminándola. Un problema que se agrava al saber que el uso excesivo y continuado de estos fármacos en animales ha acabado provocando que determinadas cepas de gérmenes patógenos se hayan hecho resistentes y al pasar a los humanos éstos encuentren dificultades para superar la enfermedad con antibióticos. Por eso es peligroso el consumo de leche extraída de vacas así tratadas. Ya en 1976 el diario Daily Herd Management publicaba que "la mayoría de las fábricas [de leche] usan cerca de 60 clases de tratamientos químicos [antibióticos] para tratar la hinchazón de pezón después de cada ordeñada y para reducir la propagación de mastitis (inflamación de ubres) en sus rebaños. Hay evidencia de que algunas de esas zambullidas químicas dejan residuos en la leche que pueden ser peligrosos para los humanos". Diez años después todo seguía igual y el prestigioso The New York Times afirmaba que "los residuos de antibióticos en la leche están causando reacciones alérgicas en algunas personas debido a tratamientos rutinarios para prevenir la hinchazón de los pezones de las vacas y programas de infusión en las fábricas lecheras."

Contaminación radioactiva. Es otro de los problemas que preocupan en la actualidad y si bien los residuos producidos por el uso específico de la energía nuclear no ocasionan problemas más que en raras ocasiones es necesario prestar atención.

Dioxinas. Estos derivados del cloro merecen atención especial. Además de estar relacionados con el cáncer de pulmón y los linfomas la exposición a las dioxinas se ha relacionado con la diabetes, los problemas de desarrollo del niño y diversos desarreglos del sistema inmune.


ENFERMEDADES RELACIONADAS CON EL CONSUMO DE LECHE

Ante todo lo expuesto son cada vez más las voces que alertan de la posible relación -más o menos directa- entre el consumo de leche y las dolencias que se relacionan a continuación:
Anemia ferropénica. El doctor Frank Oski -director del Departamento de Pediatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Johns Hopkins (Estados Unidos)- asevera en su libro Don't Drink Your Milk! (¡No bebas tu leche!) que en su país entre el 15 y el 20% de los niños menores de 2 años sufren anemia por deficiencia de hierro y que la mitad del resto de las anemias que se producen en Estados Unidos están relacionadas con el consumo de leche y sus derivados por los pequeños sangrados gastrointestinales que la leche puede provocar.

Artritis Reumatoidea y Osteoartritis. Está constatado que los complejos antígeno-anticuerpo generados por la leche se depositan a veces en las articulaciones provocando su inflamación y entumecimiento. Estudios realizados en la Universidad de Florida (Estados Unidos) confirman que los síntomas se agravan en pacientes con Artritis Reumatoidea que consumen leche. Por otro lado, en un artículo publicado en la revista Scandinavian Journal of Rheumatology se afirmaba que en personas afectadas de esa patología que dejaron de ingerir lácteos y tomaron sólo agua, té verde, frutas y zumos vegetales entre 7 y 10 días la inflamación y el dolor disminuyeron significativamente. Agregando que cuando alguno volvía a una dieta lacto-ovo-vegetariana los síntomas reaparecían. Por su parte, un grupo de investigadores israelíes demostró en 1985 -por primera vez- que la leche puede inducir también la artritis reumatoidea juvenil. La asociación de la leche con la artritis reumatoidea del adulto ya se había establecido anteriormente pero no se había hallado ninguna asociación con la juvenil hasta el hallazgo de esos científicos.

Asma. Se sabe que la leche puede estimular la producción excesiva de moco en las vías respiratorias y que la alergia a la leche es causa de asma. Además está completamente demostrado que los niños con exceso de moco y dificultades respiratorias a los que se les retira la leche de vaca mejoran de forma sorprendente.

Autismo. Investigadores italianos descubrieron que los síntomas neurológicos de los pacientes autistas empeoran cuando consumen leche y trigo. Se cree que los péptidos de la leche pudieran tener un efecto tóxico en el sistema nervioso central al interferir con los neurotransmisores. En sus investigaciones los doctores de la Universidad de Roma notaron una mejoría marcada en la conducta de esos enfermos tras dejar de ingerirla ocho semanas. En su sangre había altos niveles de anticuerpos contra la caseína, la lactoalbúmina y la betalactoglobulina.

Cáncer de estómago. Investigadores del Instituto Nacional de Salud Publica de Morelos (México) encontraron un aumento significativo del riesgo de contraer cáncer de estómago en pacientes que consumían productos lácteos. En los que además consumían carne el riesgo se triplicaba.
Cáncer de mama. La leche está considerada por muchos expertos causa directa de este "tipo" de cáncer. Si a ello añadimos la influencia que tiene la hormona insulínica las probabilidades de sufrirlo aumentan considerablemente en las grandes consumidoras de leche (Discovery DSALUD publicará el mes que viene un artículo sobre este importante asunto que tanto preocupa a las mujeres).

Cáncer de ovarios. La galactosa -uno de los azúcares de la leche- se ha relacionado también con el cáncer de ovarios. Algunos investigadores consideran que las mujeres que beben más de un vaso de leche entera al día tienen tres veces más probabilidades de contraer cáncer de ovarios que las que no lo ingieren.

Cáncer de páncreas. Investigadores de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) afirman que existe una relación "positiva y fuerte" entre el cáncer del páncreas y el consumo de leche, huevos y carne.

Cáncer de próstata. Un estudio presentado hace más de veinte años en una reunión de la American Association of Cancer Research en San Francisco y publicado en Oncology News ya revelaba, según el doctor Chan -epidemiólogo de la Universidad de Harvard-, que el consumo de mucha leche y sus derivados está asociado con un incremento del riesgo de cáncer de próstata en los hombres. Explicando que ello se puede deber a que el alto contenido de calcio de la leche hace disminuir la cantidad de vitamina D del cuerpo, encargada de proteger del cáncer de próstata a pesar de que la propia leche la contiene. Epidemiólogos italianos del Aviano Cancer Center calcularon ese aumento del riesgo y establecieron que es 1,2 veces mayor entre quienes beben de 1 a 2 vasos de leche diaria que entre los que no la consumen. Sin embargo, si se toman dos o más vasos de leche al día el nivel de riesgo de padecer ese cáncer aumenta a 5.

Otro estudio -realizado por el mismo equipo de investigadores de la Universidad de Harvard- descubrió que los hombres que consumen grandes cantidades de leche y/o lácteos tienen un 70% de riesgo de contraer cáncer de próstata. Opinión que comparte un grupo de científicos noruegos de la Universidad de Oslo quienes afirman que consumir leche es un riesgo para contraer cáncer de próstata. Añadiendo que, sorprendentemente, el consumo de leche desnatada está asociado con un mayor incremento que la leche entera.

Cáncer de pulmón. Investigadores holandeses concluyeron en 1989 que las personas que toman tres o más vasos de leche diaria tienen dos veces más probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón que los que no la toman. Y que, sin embargo -contra lo que afirman sus colegas noruegos- las personas que toman esa misma cantidad pero de leche desnatada parecen estar más protegidas. También se coligió en el Roswell Park Memorial Institute de Nueva York que entre las personas que beben tres o más vasos de leche entera al día aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón en un 200% (comparado con aquellos que nunca la toman). Además se ha documentado que existe relación directa entre la hormona somatotropina y el cáncer de pulmón, y entre éste y las dioxinas que contaminan la leche.

Cáncer de testículos. Investigadores británicos descubrieron que también hay relación entre el cáncer testicular y el consumo de leche. El riesgo encontrado fue 7,19 veces mayor que en la población general y aumenta en un 1,39 por cada cuarto de leche adicional que se consume.

Cataratas. Hay una creciente evidencia de la relación entre el consumo de leche y las cataratas. Según diversos estudios científicos las poblaciones humanas que consumen grandes cantidades de productos lácteos tienen mayor incidencia de cataratas que aquellos que los evitan. Este defecto se ha relacionado con la lactosa y la galactosa. Siendo la relación más evidente entre la mujeres que entre los hombres. El tipo más frecuentemente es la catarata cortical.

Colitis ulcerosa. También el consumo de leche se ha asociado a esta dolencia.

Colon irritable. Hay diversos estudios que vinculan igualmente la ingesta de leche con el desarrollo de esta patología.

Diabetes Mellitus Tipo I. Diferentes investigaciones demuestran que los lactantes alimentados con leche de vaca presentan un mayor riesgo de padecer diabetes insulinodependiente -conocida como diabetes tipo I- ya desde su niñez. Un estudio publicado en la Revista de Medicina de Nueva Inglaterra identifica la leche como "elemento responsable o factor desencadenante en algunas personas genéticamente sensibles" . 

Los médicos que realizaron la investigación descubrieron que los diabéticos analizados tenían unos niveles de anticuerpos más altos de lo normal que reaccionaban con una proteína de la leche llamada suero de albúmina bovina atacándola como invasora y destruyéndola. Pero resulta que -¡fatal coincidencia!- una sección de esa proteína es casi idéntica a una proteína de la superficie de las células productoras de insulina por lo cual, según afirman, las defensas de las personas sensibles a ella terminan atacando a sus propias células causando así su autodestrucción. 

Por lo que coligen que eliminar la leche y sus derivados de la dieta infantil podría disminuir drásticamente la incidencia de este tipo de diabetes.

Dolores abdominales sin intolerancia a la lactosa. Existe una estrecha correlación -no discutida- entre la indigestión que causa la lactosa, la intolerancia a la lactosa y la intolerancia a la leche.

Enfermedad de Crohn. El doctor John Hermon-Taylor -director del Departamento de Cirugía de la Escuela de Medicina del Hospital St. George (Gran Bretaña)- afirma tras estudiar la enfermedad de Crohn durante 20 años que la Paratuberculosis -una subespecie del Mycobacterium Avium- está indudablemente asociada a esa patología. Y que ese microorganismo se transmite fundamentalmente a través de la leche porque la pasteurización no la destruye. En un estudio realizado entre 1990 y 1994 sobre envases para leche se encontró con que el 7% estaba contaminado con la Paratuberculosis.

Enfermedades coronarias. Numerosos investigadores relacionan algunos componentes de la leche -el colesterol, las grasas, su alto contenido en calcio, la presencia de xantina oxidasa, etc.- con este tipo de dolencias. En el caso de la enzima bovina xantina oxidasa se sabe que sólo causa problemas cuando la leche es homogeneizada y que su daño se centra en los vasos sanguíneos. La posible explicación está en que esta enzima atravesaría intacta las paredes intestinales, se trasladaría a través de la sangre y destruiría el masmógeno, uno de los componentes de las membranas de las células que forman el tejido cardiaco. Uno de esos investigadores es el doctor Kurt Oster, jefe del servicio de Cardiología del Hospital Park City en Bridgeport (Estados Unidos). 

Durante un periodo de casi cuatro años Oster estudió a 75 pacientes que sufrían angina de pecho y arteriosclerosis. Pues bien, se eliminó la leche de sus dietas y se les dio ácido fólico y vitamina C -ambas combaten la xantina oxidasa- y en todos los casos el dolor disminuyó. Es más, a ese respecto el doctor Kurt Esselbacher -miembro de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard- afirma sin tapujos: "La leche homogenizada, debido al contenido de xantina oxidasa, es una de las mayores causas de enfermedades coronarias en Estados Unidos".
Hay también estudios realizados en Rusia según los cuales quienes beben tres o más vasos de leche al día tienen 1,7 más probabilidades de padecer enfermedades isquémicas cardíacas que quienes no la consumen. Igualmente se sabe que el consumo habitual de productos lácteos aumenta el colesterol malo (LDL) sin afectar al bueno (HDL) por lo que ya en sí mismos constituyen un factor de riesgo. Y debemos añadir que el consumo de proteínas lácteas parece tener relación directa con la mortalidad coronaria ya que se ha comprobado que los anticuerpos creados contra la caseína activan el sistema plaquetario estimulando la trombogénesis. Además se las relaciona con la inflamación de las paredes de las arterias favoreciendo así el proceso arteriosclerótico.

En cuanto al calcio de la leche cabe decir que parece existir relación entre el endurecimiento de las arterias y el excesivo contenido de este mineral en sangre.

Añadiremos que la leche desnatada se ha asociado con enfermedades coronarias no isquémicas en hombres mayores de 45 años y en mujeres mayores de 75. Se cree que las proteínas de la leche contribuyen a la formación de la homocisteina. Para muchos la conjunción de este tipo de leche, la lactosa, el calcio y la homocisteína podría ser responsable de la calcificación de las arterias.

Esclerosis múltiple. Científicos de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) están llevando a cabo en la actualidad extensos estudios acerca de los factores asociados con la esclerosis múltiple y si bien hasta ahora sólo han obtenido conclusiones parciales han podido establecer relación entre la esclerosis múltiple y un excesivo consumo de leche.

Estreñimiento. La leche es causa conocida de estreñimiento en niños y ancianos. Su eliminación de la dieta y un mayor consumo de vegetales y fibra suele resolver ese problema. Asimismo, tanto el estreñimiento crónico como las lesiones perianales se han asociado con una clara intolerancia a la leche de vaca.

Fatiga crónica. Según un estudio realizado con niños en Rochester (Nueva York) en 1991 beber leche aumenta 44,3 veces el riesgo de padecer esta enfermedad.

Fístulas y fisuras anales. Podría deberse al parecer a la alergia a una proteína de la leche de cabra.

Incontinencia urinaria. Muchos niños que mojan las sábanas ya crecidos dejan de hacerlo en cuanto eliminan de su dieta la leche, los productos que la contienen y los derivados lácteos.

Intolerancia a la lactosa. Para poder ser utilizada por nuestro organismo este azúcar de la leche debe ser previamente hidrolizado y eso se consigue gracias a una enzima llamada lactasa que va desapareciendo lentamente cuando comienzan a salirnos los dientes. Parece que en la raza blanca la lactasa permanece durante más tiempo que en la raza negra. Algo que podría deberse a la relación existente entre la melanina y la lactasa. Las personas que viven en lugares fríos tendrían por eso la piel más blanca a fin de aprovechar al máximo las radiaciones solares y sintetizar vitamina D para fijar el calcio.

Se ha observado también que en la mayoría de las personas que no producen lactasa o lo hacen a niveles muy bajos la lactosa no hidrolizada pasa al intestino donde es atacada por las bacterias y las consecuencias son fermentaciones, meteorismo, cólicos, diarreas, etc. Todo lo cual provoca la irritación de las paredes del intestino e incluso microheridas con pérdida de sangre. Y si esas pequeñas hemorragias se producen de forma continuada acaban provocando deficiencias de hierro.

Además la lactosa puede provocar otros trastornos no menos graves ya que es responsable de la asimilación de metales pesados como el cadmio, el mercurio y el hierro así como de otras sustancias tóxicas.

Linfomas. Un estudio realizado en la Universidad de Bergen (Noruega) durante año y medio con casi 16.000 pacientes observó que las personas que consumen dos vasos de leche al día presentan un riesgo 3,4 veces mayor de padecer linfomas que los que beben menos. El mecanismo por el cual eso se produce todavía no está claro a pesar de que se sabe que la leche de vaca puede transmitir el virus de la leucemia bovina. Este mismo estudio encontró una asociación, aunque débil, entre el consumo de leche y el cáncer de riñones y de los órganos reproductivos femeninos.

Otro mecanismo por el cual se pueden contraer linfomas es a través de leche contaminada con dioxinas. En un artículo publicado en el periódico norteamericano The Washington Post se afirmaba que las personas que consumen grandes cantidades de grasa -como carne y productos lácteos son 10 veces más propensas a contraer cáncer, especialmente de pulmón.

Migraña. Se ha comprobado experimentalmente que cuando se suprime la leche de la dieta de pacientes afectos de migraña se reducen significativamente sus síntomas.

Oídos, garganta y sinusitis. En 1994 la revista Natural Health publicaba una serie de hallazgos que relacionan a la leche con el aumento de las infecciones de los oídos y la garganta. Los estudios demostraron que las amígdalas y las adenoides reducían su tamaño cuando se limitaba el consumo de leche.

Reacciones alérgicas. La alergia a las proteínas de la leche de vaca se ha definido como "cualquier reacción adversa mediada por los mecanismos inmunológicos a una o más de las proteínas de la leche (caseína, alfa lacto-albúmina, betalactoglobulina)". Actualmente muchos estudios médicos reconocen la relación entre la leche y las reacciones alérgicas estableciéndose su prevalencia entre un 2 y un 5% de la población mundial. La reacción alérgica puede ser inmediata -es decir, en menos de 45 minutos- o tardía -presentándose horas o días más tarde.

Sangrado gastrointestinal. El sangrado gastrointestinal secundario a la intolerancia a las proteínas de la leche de vaca en niños ha sido adecuadamente documentado. Tan serio es el sangrado que se le coloca como una de las causas más comunes de anemia en niños.

Síndrome de mala absorción. Investigadores de la Universidad de Helsinki (Finlandia) han comprobado la relación entre las proteínas de la leche y el daño a la mucosa intestinal. Este daño es el responsable del síndrome de mala absorción que se caracteriza por diarreas crónicas, vómitos y retardo del crecimiento.

Trastornos del sueño. Estudios realizados en la Universidad Free de Bruselas entre los años 1986 y 1988 confirmaron la relación entre el consumo de leche y los trastornos del sueño en los niños. Éste y otros estudios han hallado relación entre la alergia a la leche y los problemas para dormir. Todos los síntomas mejoraban cuando se excluía la leche de la dieta y empeoraban cuando era reintroducida. El tiempo promedio para notar la mejoría era de cinco semanas. La agitación que manifestaban esos niños también mejoró.

Úlceras pépticas. En el pasado se aconsejaba tomar leche a las personas que padecían problemas estomacales, en especial en caso de úlceras. En la actualidad esa práctica se desaconseja por considerarse peligrosa y porque se sabe que la leche y sus derivados agravan todos los síntomas. El alivio temporal que sentían esos pacientes se podía deber simplemente al hecho de que normalmente la leche se tomaba fría y era la temperatura del líquido lo que hacía mejorar la situación transitoriamente.

Otras reacciones provocadas por la leche. Además de las expuestas existen otras situaciones y dolencias que se relacionan con la ingesta de leche. 

Por ejemplo la acidosis láctica severa asociada a la alergia a la leche de vaca, 

El aumento del riesgo de preeclampsia en mujeres sensibles, la dificultad de aprendizaje en niños o algunos casos de infertilidad femenina. 

Por último es importante señalar que las madres que toman leche de vaca durante el período de la lactancia exponen a sus hijos a los riesgos asociados a este alimento.



José Ramón Llorente

PD: el autor de este texto es presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular y los estudios que se citan en el artículo están perfectamente documentados y si no se mencionan es por razones de espacio.


--------------------------------------------------------------------------------

Problemas que puede provocar la preparación de la leche y así poder ser consumida tiempo después de ser extraída
La naturaleza previó que la leche -humana o animal- sirviera para alimentar a las crías directamente, en el momento y sin intervención mecánica, física o química. 

Sin embargo, la decisión del ser humano de seguir ingiriendo leche tras el periodo natural de lactancia le llevó a ordeñar a los animales domésticos y, con el tiempo, a buscar métodos que permitieran conservarla largo tiempo en condiciones lo más higiénicas y saludables posibles. Búsqueda que desembocó en los sistemas actuales. 

Hablemos pues de ellos:

La homogeneización. Se trata de un proceso mecánico mediante el cual se reduce el tamaño de las partículas de grasa de la leche evitando que la crema se concentre en la superficie. Y para que ese tamaño sea homogéneo se dispara el chorro de la leche a presión contra una plancha de acero a una temperatura de entre 50 y 60º C. Se consigue así una leche más blanca que luego se mantiene líquida en el envase. 

El inconveniente es que con ello también se rompen gran parte de las estructuras lipídicas y proteicas por lo que si esa leche se expone a luz artificial durante varias horas se convierte en una sustancia no apta para el consumo. 

Además, según algunos expertos al disminuir en diez veces el tamaño de las partículas de grasa este procedimiento puede incrementar el riesgo de padecer ataques al corazón en quienes consumen grandes cantidades. La posible explicación está en la enzima bovina xantina-oxidasa que atravesaría intacta las paredes intestinales y, utilizando la sangre como vehículo, destruiría el masmógeno, un componente de las membranas celulares del tejido cardiaco.

Pasteurización. Consiste en la aplicación de altas temperaturas durante un tiempo determinado. Con este método se destruye la mayor parte de los microorganismos que pueden alterar la leche pero no todas las esporas (formas de resistencia de los microorganismos). A través de la pasteurización se obtiene la "leche fresca del día" -así se comercializa- que se mantiene en condiciones adecuadas sólo durante 2 o 3 días. 

Existen dos tipos de pasteurización: 

La pasteurización alta -que tiene una duración de 15 segundos a una temperatura de 72º C- y la pasteurización baja -que dura 30 minutos a 65º C-. Posteriormente la leche es sometida a un enfriamiento rápido pero si este último tratamiento no se realiza de forma correcta se corre el riesgo de que germinen las esporas que hayan sobrevivido al tratamiento térmico. 

Además con este método se produce la coagulación de las proteínas, se eliminan las bacterias propias de la leche que servirían posteriormente para la elaboración de quesos y se pierde el 5% de las vitaminas B1 y B6, el 10% de la B12 y el 25% de la vitamina C.

Esterilización. Se trata de un proceso que combina altas temperaturas en un tiempo bastante largo. Así se asegura la ausencia de gérmenes patógenos y toxinas y el producto se mantiene en buenas condiciones durante más tiempo. Sin embargo con este proceso se pierden las vitaminas B1, B2, B3, B6, B12, A, C y D así como algunos aminoácidos esenciales.

UHT. Hablamos de leche que ha sido tratada a temperaturas muy altas en un tiempo muy corto. El problema es que las alteraciones bioquímicas que sufren las proteínas con este tratamiento son muy importantes.


--------------------------------------------------------------------------------

TIPOS DE LECHE DE VACA

Leche entera. Presenta el mayor contenido en grasa láctea. Su aportación calórica y de colesterol es muy elevada: un vaso de leche aporta 7,2 gramos de grasa y unas 123 calorías. De ahí que el impacto de esta sustancia sobre el sistema cardiovascular sea muy significativo.

Leche descremada. Tiene menos calorías que la leche entera. En función de la cantidad de grasa se la llamará desnatada

02 julio 2006

EL MAL CELIACO


Podemos considerar, de una manera segura y extravagante, al pan como un alimento básico. Sin embargo, para miles de personas, muchas de las cuales ni siquiera se percatan de su propio estado, un componente básico del trigo, centeno, cebada y avena puede desencadenar una reacción biológica que puede devastar la salud, o pasar virtualmente desapercibida.

Los mismos cereales con los que las demás personas medran pueden ocasionar depresión, fatiga, esterilidad, o tal vez tan solo una pequeña comezón, en los que sufren del mal celíaco.

El mal celíaco, conocido también como esprue celíaco o esprue no tropical posee síntomas clásicos que son bastantes fáciles de reconocer, pero que siempre se muestran para que los reconozcan. Todo aquel que sea lo bastante afortunado para exhibir los síntomas, por lo común tendrá diarrea con evacuaciones pálidas, grasosas, voluminosas y de muy mal olor, junto con cualquier combinación de debilidad, pérdida de peso, mal apetito, abdomen protuberante, palidez, tendencia a sangrar fácilmente, calambres, espasmos musculares, despellejamiento de la piel, dolor en los huesos, vómitos, anemia, congestión, edema o retención de líquidos.

Sin embargo, esos síntomas no siempre aparecen mientras la enfermedad está haciendo su sórdido trabajo. O pueden aparecer o desaparecer más o menos imprevisiblemente. Usted puede tener el mal celíaco y comer varias hogazas de pan y no sentir el menor malestar, hasta que una o dos o todas las calamidades arriba mencionadas le caen encima. O puede no sobrevenirle en lo absoluto ninguna de tales desventuras. Pero sus arranques emocionales pueden ser cada vez más violentos, y sus depresiones cada vez más profundas.

El mal celíaco lo azota a uno en una de sus partes más vitales en lo que concierne a la nutrición, en las vellosidades del intestino delgado. Los vellos intestinales son minúsculas proyecciones como pequeños hilos que sobresalen del intestino delgado, los cuales realizan la importante tarea de absorber los fluidos y los elementos nutritivos. La enfermedad celíaca los destruye por millones.

Son tres las partes de este rompecabezas:

La primera y última parte ya están localizadas. La primera parte de este rompecabezas se descubrió en 1953, cuando los investigadores holandeses descubrieron que el gluten, la porción de proteína del grano que le da a la masa su resistente textura elástica, es el villano que causa tanta desventura entre los que sufren el mal celíaco.

Uno podría pensar que la relación que hay entre el comer trigo, cebada, centeno y avena y los síntomas del mal celíaco debería de haberse hecho patente mucho antes de cuando en realidad aconteció. 

Los investigadores holandeses que al final establecieron dicha relación, explican que la tardanza se debió a la renuencia a culpar a un alimento tan profusamente utilizado. Todos conocemos esa repugnancia a implicar alimentos que todo el mundo consume con alguna enfermedad.

Además prosiguen diciendo los investigadores: en los pacientes del mal celíaco que están en buenas condiciones, la reacción contraria al trigo con frecuencia no ocurre sino hasta un mes o dos después de su ingestión.

La última pieza del rompecabezas, el hecho de que la enfermedad celíaca causa estragos entre los vellos del intestino delgado, ya es bien conocida. En realidad, la ausencia de otros síntomas, la enfermedad celíaca se diagnostica examinando una muestra minúscula de la superficie del intestino delgado. Si los vellos muestran estrago, el mal celíaco es el culpable.

La pieza de en medio del rompecabezas es la que falta y está desconcertando a los investigadores. 

¿Por qué el gluten desencadena una reacción tan terrible en ciertas personas y actúa como el pan de la vida en otras? Y, ¿Por qué es esa reacción tan terrible y difícil de predecir?

Aunque nadie tiene todavía la respuesta, existen muchas teorías. La explicación más prominente es la de que a los celíacos les falta cierta enzima que desintegra y detoxifica el gluten antes de que pueda dañar los vellos.

Tal vez si el mecanismo estuviera claramente definido, comprenderíamos algunos de los aspectos más siniestros de la enfermedad. Por ejemplo muchas más personas podrían ser celíacas que lo que nos dicen las estadísticas. Y no es que tales personas estén ocultando el hecho de que tienen el mal celíaco: es que sencillamente no lo saben.

Su alergia al trigo, cebada, centeno y avena podría estar lesionando severamente la absorción por su intestino de los elementos nutritivos. Sin embargo, como todavía no se han desarrollado los síntomas de una manera patente, no se han dado cuenta de que están desnutridas.

En un estudio realizado en Denver, de 21 pacientes consecutivos a los que se les había diagnosticado el mal celíaco, solo ocho presentaban los síntomas clásicos. El investigador James Mann, quien dirigió dicho estudio, dijo que: el mal celiaco puede parecer mínimo en cuanto a su sintomatología, o terriblemente devastador. La incidencia reportada de uno en varios miles es probable que sea algo razonable para aquellos casos que muestran los síntomas clásicos, pero puede haber muchos más. No tenemos manera de saberlo, ya que es una cosa tan siniestra.

De hecho, el mal celíaco es algo tan siniestro que ha hecho su aparición en lugares donde uno menos se esperaría. 

En el British Medical Journal- 3-10-1970- se decía que: 

La enfermedad puede ser muy difícil de reconocer, especialmente si el doctor no se ha especializado en dicho campo. No puede insistirse lo suficiente en que el mal celíaco debe sospecharse en todo paciente con un síndrome de deficiencia oscuro…Aunque es probable que los cambios patológicos en el intestino estén presentes desde la niñez, la enfermedad puede presentarse clínicamente en cualquier momento de la vida, incluso en la ancianidad y en ocasiones los síntomas pueden aparecer como respuesta a tensiones tales como el embarazo o la cirugía gástrica.

Sin embargo, el mal celíaco ha estado haciendo su aparición en condiciones que definitivamente no son síndromes de deficiencias oscuras. El investigdor Mann citó un estudio realizado en Canadá por el doctor M. Weinstein, en el cual a los pacientes con dermatitis herpetiformes se les dieron grandes cantidades de gluten. A dicha inflamación de la piel la caracterizan manchas rojas de protuberancias exudantes acompañadas de una comezón intensa y ardor. Cada uno de tales pacientes mostró vellos intestinales devastados, lo cual es el síntoma más seguro del mal celíaco.

Hay otra asociación todavía más siniestra que liga al mal celíaco con la esquizofrenia. Se ha observado que ciertas sustancias excretadas en la orina de los esquizofrénicos estaban también presentes en los celíacos. También se ha observado que en los grupos de esquizofrénicos había una incidencia del mal celíaco mayor de lo normal.

También se ha observado casos de infertilidad masculina y femenina en personas sensibles al gluten y que pudieron ser padres en cuanto hicieron una dieta libre de cereales.

MI COMENTARIO:

Hasta aquí el informe científico de The Practical Enciclopedia of Natural Healing.


Estoy totalmente de acuerdo con lo expuesto anteriormente, pero creo que se queda corto en cuanto a los males que produce la ingesta de cereales.

Ya hice comentarios al respecto en mi escrito sobre las Alergias Alimentarias. Este es un mal generado, en principio, por las industrias del biberón de lactantes y los pediatras que los recetan. 

La composición de estas leches artificiales están hechas a base de cereales muy refinados y lácteos de vacunos. Un bebé cuando mama, en una misma tetada, cambia hasta siete veces de menú. 

Ahora imagínense a un bebé tomando biberones cada tres horas y del mismo compuesto y marca. El metabolismo de un bebé es tan acelerado que rápidamente se sensibiliza a los diversos cereales y al lácteo de los que están compuestas las leches artificiales. 

También he observado, que este mal, se transmite de padres a hijos y es lógico, puesto que si los padres son sensibles, esto quiere decir, que son sensibles todas sus células incluidos óvulos y semen.


En mi práctica de 30 años de profesión he observado múltiples enfermedades derivadas del mal del cereal, ya no del gluten en sí, si no de todo el grano completo y los diversos derivados presentes en muchos alimentos como salsas de tomates, mahonesas, frutos secos tostados, masas cárnicas como salchichas, jamones york, patés, otros embutidos, helados, cremas, etc.

Dichos males, con una incidencia altísima en personas de todas las edades, son:


Asma.Alergia a los ácaros, al polen, hongos de la humedad, olores y colores. Bronquitis; artritismo; colesterol alto; depresión; retraso escolar; niños hiperactivos; obesidad; delgadez; dermatitis atópica; psoriasis; lupus; esclerosis en placas; VIH; e incluso cáncer. 
Todas estas enfermedades vienen también con índices muy altos de anemia, desmineralización, insuficiencias importantes hepáticas, renales e incluso con elevados índices de estrés.

Este padecimiento se detecta muy claramente con el sistema de diagnóstico HLB, que consiste en dejar secar una gota de sangre en un cristal porta y luego “leerla” al microscopio. 

Pero da la casualidad, que los mismos marcadores de enfermedad que aparecen en dicha gota, cuando se padece el mal celíaco, también aparecen en los tomadores de lácteos, café, azúcares y bebidas industriales, por lo que me hace pensar que la alergia alimentaria a los cereales puede estar asociada, y es lo más frecuente, a otros alimentos. 

Y es lógico, puesto que, por ejemplo, una simple galleta está hecha con cereales, lácteo, azúcar, grasas a veces desconocidas y es un alimento que se da en abundancia a los niños. Por lo tanto, es lógico que al poco tiempo de tomar repetidamente dichos alimentos ya se presenten sensibilidad a los cereales, lácteos y azúcares.


Me he enterado que en un departamento hospitalario de la Residencia Sanitaria de Oviedo están haciendo analíticas de sangre para detectar el mal celíaco en enfermos crónicos como la esclerosis en placas y al parecer dan positivos en un 100%. Ahora están testando lácteos para ver si estos enfermos son sensibles a la lactosa pero en este caso se equivocan puesto que el producto que hace daño no es la lactosa si no la caseína, que es una proteína muy abundante en los lácteos de vacuno y son los responsables de dichas sensibilidades.

¿QUE HACER?

No queda mas solución que dejar de tomar estos alimentos y no vale decir que fue muy poco lo que tomé o que fue un pedacito de nada o que es muy de vez en cuando. La solución a los diversos problemas de salud que origina la ingesta de estos alimentos pasa por erradicarlos de la alimentación y para siempre.

Se aportarán, (Medicina Ortomolecular), vitaminas de alta potencia sobre todo las del grupo B, más las vitaminas A-D-K; minerales sobre todo hierro, calcio, magnesio, zinc, cobre, manganeso y también proteínas extraídas de productos animales excepto lácteos.

¿CUANDO SE PUEDE SOSPECHAR DEL MAL CELÍACO?

Es muy fácil , solo basta con ser observador y lógico. Cuando una persona está enganchada a las galletas, pan, pasta, y otros derivados de las harinas y cuando dice que si le quitan estos alimentos no sabe qué comer o cuando dice que sin ellos no puede vivir, pensemos ya en este padecimiento; la cura de cualquier enfermedad que padezca pasa por eliminar de la alimentación dichos productos. Ya sé que no es fácil, estos alimentos enganchan tanto como el tabaco, el alcohol, y otras drogas.

También podemos sospechar del mal celíaco cuando las mujeres tienen caderas anchas; cuando los hombres tienen vientres abultados; cuando nuestros hijos, ya recién nacidos o de otras edades están padeciendo repetidamente de catarros, otitis, amigdalitis, sinusitis, asma alérgica, conjuntivitis, etc. y ¡a los pobrecitos en vez de corregirles la alimentación se les da antibióticos y corticoides a mansalva! También podremos sospechar del mal celíaco, cuando después de sucesivos tratamientos para cualquier dolencia, la persona no encuentre mejoría.

De nuevo repito, que el mal celíaco se llama así por la sensibilidad al gluten de los cereales, pero… ¿como llamar al mal de la sensibilidad de los lácteos, café, azúcares y bebidas industriales, etc. y además produciendo las mismas y variadas enfermedades?

23 abril 2006

A N O R E X I A

Se presenta como consecuencia de un trastorno patológico que afecta los mecanismos que regulan las sensaciones de apetito y saciedad. Disminución o pérdida anormal del apetito.

Últimamente, esta enfermedad, muy extendida entre las mujeres jóvenes, ha llegado a preocupar seriamente a los medios de comunicación, a la opinión pública y supongo que también a las autoridades sanitarias.

Culpan, en parte, de esta enfermedad a los modistos que por lanzar modelos de tallas pequeñas, las mujeres jóvenes dejan de comer para poder vestirse con dichos modelos. Tiene su parte de lógica, pero es solo un eslabón de la cadena y por lo tanto, no es la causa principal ni la más importante del problema.

Les expongo mi versión del problema: La anorexia es un problema de educación alimentaria.

No es lo mismo comer que nutrirse.

Hoy en día comemos pero no nos nutrimos
.

Un primer eslabón, culpable de la cadena de la anorexia, empieza cuando los pediatras aconsejan alimentación artificial a los bebés, alimentación cargada de harinas refinadas de cereales y lácteos de vaca en polvo. Este tipo de alimentación produce crecimientos forzados, tanto a lo alto como a lo ancho. 

A partir de ese momento, empiezan las enfermedades de tipo proteínico-mucoso : catarro, bronquitis, alergia respiratoria y otras, asma, otitis, neumonía, etc.-, que se tratarán equivocadamente con antibióticos, los cuales, van a deteriorar la mucosa intestinal y, por lo tanto, la absorción de los nutrientes en el tiempo presente y futuro. A consecuencia de ello, aparecerá una permanente inflamación general que se confundirá con gordura u obesidad y que no abandonará a la persona mientras siga con su programa equivocado de nutrición.

Los alimentos refinados de cereales, para poder ser digeridos, deberán consumir grandes cantidades de vitaminas del grupo B (entre ellas la vit. B6) y VIT. C., las cuales por su ausencia o deficiencia en el organismo, van a producir el llamado Síndrome Adiposo Genital- SAG -. Este síndrome se va a manifestar con caderas anchas y celulitis, que aparecerán al inicio de la pubertad por el desequilibrio hormonal derivado de la ausencia de dichas vitaminas.

Entonces, las mujeres jóvenes lucharán con todos los medios a su alcance para poder librarse de la anchura de sus caderas, entre ellos el dejar de comer o bien el vomitar lo recién comido. Al poco tiempo de realizar esta práctica, se va a producir un confusionismo psicológico derivado de la deficiencia nutricional y las jóvenes van a ver su imagen distorsionada ante el espejo. 

(Hace unos días me ha consultado una señora de 60 años con este mismo problema, el cual, apareció en la menopausia, y la causa del mal es el mismo, mucha harina fina y muchos lácteos en su alimentación habitual y en un momento crítico hormonal). A pesar de adelgazar mucho con estas prácticas no se van a ver libres de la anchura de sus caderas; adelgazarán por todos los lados pero la desproporción física se mantendrá.

La leche de vaca y sus derivados, contienen hormonas de crecimiento de vaca, que contribuirán al gran crecimiento del ternero en solo dos años. Estas hormonas serán responsables de desproporciones de la figura en el ser humano, así como de la aparición de fibromas y tumores. La caseína, presente en altas proporciones en los lácteos de vaca también será responsable, aparte de inundarnos de protein-mucus o flema, de varias enfermedades y, entre ellas, la obesidad. Mientras las jóvenes no eliminen este mal producto de su alimentación, seguirán luchando por su obesidad inflamatoria.

Los alimentos culpables de la anorexia se ven muy anunciados en diferentes medios de comunicación a través de la PUBLICIDAD CANALLA-ver mi articulo-: los cacaos solubles que anuncian energía sin límites, (en su fórmula van cereales refinados, leche en polvo, cacao, azúcares y productos artificiales enganchadores de sabor, y otros productos peligrosos para la salud). Galletería, pastelería cargados con ácidos grasos trans, macarrones, fideos, pizzas, otras bollerías dulces y saladas.

Lácteos y derivados con sus correspondientes azúcares y productos saborizantes y ácidos grasos trans.
Conservantes, colorantes, potenciadores de sabor y color, que enganchan a quienes lo toman.
Como ya dije anteriormente, el consumo de estos productos van a producir una deficiencia en el organismo de vitaminas del grupo B. Estas vitaminas son muy necesarias para mantener un sistema nervioso equilibrado. La deficiencia de estas vitaminas producirá en las personas, pérdidas de voluntad, debilidad de carácter, trastornos psicológicos y enfermedades nerviosas en general. La anorexia lleva de por sí un fuerte componente de desequilibrio nervioso emocional.

El Ministerio de Sanidad y que debería de llamarse Ministerio de Enfermedad, que consiente y no educa sobre el consumo de los llamados chuches con rabiosos colores y que son tan consumidos por los niños y niñas. El futuro de estos niños puede ser, entre otros problemas de salud, la obesidad juvenil y al no disponer de una educación higiénica alimenticia familiar, opta por dejar de comer para poder corregir su desproporción.

En los colegios enseñan matemáticas y otras disciplinas, entre ellas conceptos equivocados sobre higiene alimentaria, que pueden proporcionar un futuro académico económico al estudiante, pero no su felicidad, al fallar al final, su salud.

Podemos seguir razonando la cadena que lleva a la anorexia. Es cierto que hay más componentes que nos pueden llevar a dicha enfermedad. Y es un cinismo, muy propio de esta época superficial en la que vivimos, echar la culpa al más superficial de los elementos, 


¡a los diseñadores de la moda!

09 abril 2006

CAMPAÑA CONTRA LOS PRODUCTOAS LÁCTEOS EN INGLATERRA

CAMPAÑA DE LA ESPOSA DE McCARTNEY PARA ELIMINAR POR NOCIVA LA LECHE DE VACA DE LA DIETA DE LOS BRITÁNICOS

Heather Mills, la esposa del ex Béatle Paul McCartney, se ha unido a una campaña que pretende eliminar la leche de vaca del consumo de la dieta de los británicos, por considerar que es nociva para la salud, según The Daily Telegraph.

Además de su compromiso contra las minas terrestres y el comercio de pieles, la activa ex modelo, vegetariana fundamentalista, se implica ahora en una cruzada contra los productos lácteos.

Esta semana participará con varios expertos en una conferencia organizada por la Fundación Vegetariana del Reino Unido titulada-Por qué no necesitas lácteos-, en la que expondrán los supuestos efectos negativos de estos alimentos y se recomendará que se erradiquen de la dieta nacional.

Mills, de 38 años, hablará de su propia experiencia, de cómo, al eliminar el consumo de lácteos de su régimen alimenticio, la ayudó a recuperarse de una infección postoperatoria tras serle amputada una pierna. Junto a ella intervendrán varios expertos como la química Jane Plant, quien combatió el cáncer de pecho con una estricta dieta, y el experto en nutrición Colin Campebell.

Mientras muchos científicos y la sociedad británica contra la osteoporosis recomiendan el consumo de lácteos para adquirir calcio, otros expertos sostienen que las hormonas contenidas en la leche pueden contribuir al cáncer.

La doctora Lesley Walter, de la Fundación Cancer Research, señaló que varios estudios han tratado de comprobar si beber leche puede incidir en el riesgo de cáncer, pero los resultados no han sido concluyentes.

MI COMENTARIO: 

Hace más de quince años que vengo haciendo campaña en radio, TV, prensa, consultas, contra la leche de vaca y los perjuicios que ocasiona su ingesta.

Durante estos años me han enviado varios anónimos atacándome de forma irrespetuosa por mis comentarios y escritos. He visto como me anulaban programas de radio y TV. Amas de casa me escribían diciéndome cosas pero que muy feas porque habían oído por radio o TV mis ataques a su adorada y venenosa leche. 


También he visto como mi consulta era abandonada por padres con hijos asmáticos porque les decía que la enfermedad del hijo era debido a la ingesta de lácteos y alimentos adquiridos en farmacias cargados de lácteos en polvo; ponían los ojos como platos y lo primero que me decían era que yo quería que sus hijos se descalcificaran. Estos padres eran y son víctimas de la PUBLICIDAD CANALLA.-ver mi artículo-.

Recuerdo que hace unos años di una conferencia en el Ayuntamiento de León-España sobre Medicina Alternativa, y alguien me preguntó algo sobre los lácteos. Le di las explicaciones de las repercusiones negativas que representa el tomar dichos, mal llamados, alimentos. Lo que yo no sabía es que casi todo el público, y el salón estaba lleno a rebosar, eran mayoritariamente veterinarios. En esta Capital está ubicada una de las mejores Facultades de Veterinaria de este país, pero eso no les da cultura sobre nutrición. 

El caso es que el enfado de estos señores fue mayúsculo y yo temí por mi integridad. No admitían que el producto blanco llamado leche que dan sus protegidas vacas fuera venenoso. ¿Y que le dirán estos señores ahora a la esposa del ex béatle.?

Lo que no comenta esta señora y los demás representantes de la campaña inglesa que investigan la posibilidad de padecer de cáncer si se toma la endiosada leche, es que la leche de vaca produce en un alto porcentaje en la población alergias de todo tipo- polvo, polen, ácaros, rinitis alérgica, asma, bronquitis, otitis, reuma, artritis, artrosis, osteoporosis, muchos problemas de piel, tumores y fibromas , leucorrea, muchos trastornos digestivos, estreñimiento, problemas de hígado, vesícula, renales, diabetes, colesterol alto y etc., ¿o les parece poco?. Y si no lo cree, en caso de padecer de cualquier mal, deje de tomar leche durante tres meses y verá como mejora y sobre todo sus huesos.

Me hace mucha gracia, cuando llega la primavera, porque tanto en prensa, como radio, TV, revistas, escriben o hablan los doctos en la materia a bombo y platillo, sobre las repercusiones de la alergia primaveral; que si el polen de las gramíneas, que si están previstos tantos casos de asma o de vacunas, que si este año ha llovido más y va haber más polen, y un largo y variado etc. Pero el caso es que nadie se da cuenta, que este mal es derivado, y lo digo categóricamente, de la ingesta de lácteos y cereales y mayor es la incidencia si la persona enferma ha tomado en su infancia biberones artificiales, de esos que se compran en farmacias o para-farmacias o incluso en dietéticas.

El mismo día que la noticia de la campaña inglesa era publicada en el periódico La Nueva España de Oviedo, en un programa de salud de TV-1 España, llamado Saber Vivir, una persona del programa, ¿“entendida en nutrición”?, decía, poniendo sobre su mesa montones de quesos y otros productos lácteos, que en las casas no podían faltar estos productos, pues eran muy importantes para el crecimiento de las niños y que los debían de tomar en todas las comidas. 

Claro, esto cala mucho en la población y como ponen como señuelo a los niños, pues todo el mundo traga. Dicho programa de salud está patrocinado por una marca de leche conocida y como es natural son primero los intereses económicos a los intereses de salud. 

El programa Saber Vivir utiliza la Publicidad Canalla para sus intereses y dicho programa se podría titular “Saber Enfermar”. Este programa es responsable de muchas de las enfermedades de este país. ¡No se si saben cuanto daño están haciendo! …¡sobre sus conciencias!

Dios puede mucho pero más puede la leche.

Pero yo se, que no tardando mucho, el aspecto negativo de la leche y sus derivados será ampliamente conocido.

¡¡¡Bien por la Sra. Heather Mills!!!



 
Artículo publicado en el periódico LA NUEVA ESPAÑA de la ciudad de Oviedo-Asturias, España. lunes, 27 de marzo 2006.

21 marzo 2006

RECONOCER INFARTO CEREBRAL

Un amigo me envió este mensaje, gracias Jorge.
Parece práctico...

Esto puede ser útil:

Durante una barbacoa una amiga tropezó y cayó al suelo suavemente. Ella aseguró a los presentes que estaba bien (los que se ofrecieron llamar al Samur- España) y que había tropezado con un ladrillo a causa de sus zapatos nuevos. Sus amigos la ayudaron a levantarse y le trajeron un nuevo plato de comida- mientras ella parecía algo mareada-, intentó disfrutar de la reunión durante el resto de la tarde. Más tarde el marido llamó a sus amigos para decirles que su mujer había sido llevada al hospital - (a las 6:00 pm, ella fallecía) Había sufrido un infarto cerebral durante la barbacoa. Si su esposo y amigos hubiesen sabido cómo reconocer un infarto cerebral, quizás ella estaría hoy con nosotros.

Sólo lleva un minuto leer esto para reconocer un infarto cerebral.

Un neurólogo afirma que si le llaman dentro de las primeras 3 horas, pueden revertir los efectos de un infarto cerebral totalmente. Afirma que el truco consiste en reconocerlo, diagnosticarlo y ocuparse del paciente dentro de las primeras tres horas.

RECONOCER UN INFARTO CEREBRAL

Recuerda los "3" Pasos. ¡ Lee y aprende!

A veces los síntomas de un infarto cerebral son difíciles de identificar. Desafortunadamente, la falta de conocimientos puede resultar fatal. La víctima del infarto puede sufrir daños cerebrales si la gente que la asiste no consigue reconocer los síntomas del infarto cerebral.

Actualmente los doctores han establecido una regla para reconocerlo mediante tres simples preguntas:

1.Pide al afectado/a que SONRÍA.

2.Pide al afectado/ a que LEVANTE AMBOS BRAZOS.

3.Pide a la persona QUE PRONUNCIE UNA SIMPLE FRASE (Coherente) (por ejemplo . . . Hoy es un día soleado)

Si él o ella tiene dificultad con cualquiera de estas tres pruebas, llama inmediatamente al 112 -en España- y describe los síntomas.

Después de descubrir que un grupo de voluntarios no médicos pueden identificar debilidad facial, debilidad en brazos y debilidad en el habla, los investigadores apelan al público en general para que aprenda estas tres preguntas. La mayor divulgación de este test puede facilitar un rápido diagnóstico y tratamiento del infarto cerebral y evitar daños cerebrales.

Un cardiólogo dice que si cada uno que recibe este email lo reenvía a 10 personas al menos una vida puede ser salvada.

SEA AMIGO Y COMPARTA ESTE ARTÍCULO CON EL MÁXIMO DE AMIGOS POSIBLE, PODRIA SALVAR VIDAS.